El diario de Ana Frank-Reflexión

¿Cómo comparar la vida de Ana Frank con la mía? Podría decir que me siento hasta egoísta haciéndolo, considerando las arduas condiciones en las que ella vivió, y cómo siempre siguió adelante con voluntad, permaneciendo como una persona risueña, positiva y alegre en medio de una guerra como la que le tocó pasar a una edad tan corta. Ana era incluso menor que yo, pero no hay mejor ejemplo para demostrar que a veces la edad, no hace la experiencia. Si me pongo a pensar, me pone muy triste saber que a alguien que no llegó ni a mi edad le sacaron un montón de oportunidades, y que no hubo nada lo cual pudo hacer al respecto. Me imagino la impotencia que sintió y realmente, lo único que consigo sentir es admiración. Me sentí muy representada con Ana siempre que leía, aunque solo en algunas cosas. Es sorprendente lo mucho que ella se fija constantemente en su relación con su familia y con Peter, mientras que yo muy pocas veces me pongo a analizar cómo me llevo con mi familia y relativos. Probablemente una de las razones por las cuales este es uno de sus pensamientos más frecuentes es debido a que estaba aislada en el escondite, siempre junto a las mismas personas del Anexo, sin actividades para distraerse de la horrible situación,  ni amigas para pasar el rato. Esto hacía que su familia y su manera de llevarse fuera una de las cosas más importantes en la vida de la joven. No obstante, por más que los pensamientos que rondan en nuestras cabezas son diferentes, siempre que leí las entradas del diario de Ana, me sorprendió lo mucho que coincidí en su manera de pensar. 

Otra cosa en la que me pareció que tal vez nos asemejamos es en que Ana era a veces muy dura consigo misma, y exigía demasiado de ella misma teniendo en cuenta las condiciones en las cuales estaba viviendo. Ella además por lo general siempre buscaba algo para poder despejarse de la realidad si se sentía muy agobiada, desconectando y encontrando un poco de paz: Kitty (su diario íntimo), la naturaleza, la lectura, observar por la ventana, su tiempo con Peter…  Por otro lado, frecuentemente, debido al fuerte enojo que la invadía, soltaba insultos y barbaridades que verdaderamente no pensaba, algo que yo también suelo hacer. Esto sucedía más que nada con su madre, ya que su relación era complicada y no coincidían en muchas cosas. Sin embargo, hay algo que nos diferencia mucho, y es la paciencia. Dudo mucho que ante la misma situación que la que ella se encontraba, hubiese vivido con tanta positividad, calma, tolerancia y mansedumbre. Creo, verdaderamente, que el diario de esta niña es algo que todos deberían leer, ya que refleja una madurez y un ejemplo enorme no solo para adolescentes, sino que para personas de cualquier edad. A medida que avancé con la lectura del diario, Ana realmente se volvió un ejemplo a seguir. Su vida fue una lucha. De todos modos, no había a quien luchar. No tenía a nadie a quien vencer, y nada por hacer. Eso es debido a que nadie podía explicar porque estaba sucediendo lo que sucedía, y por qué se daban esas atrocidades. Ella tuvo que conformarse toda su vida con respuestas a medias, y es increíble no encontrar ninguna entrada con quejas acerca de la situación que le tocó vivir. Ojalá algún día ser capaz de vivir la vida como esta muchacha, la cual luchó una guerra en silencio, que dejo grabada por escrito; y que el día de hoy nos llega e impacta a muchos de nosotros, demostrándonos lo privilegiados que somos, y cuánto debemos agradecer nuestra vida.

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